viernes, 21 de abril de 2006

Oda a una chichigua.

Se divisa a lo lejos mientras se mece calma y alegre en la fresca brisa cuaresmal. Pendiente de un hilo y casi nunca se suele ver su capitán.

Primero la ves “encampanarse” y luego ascender lentamente hacia el firmamento con suaves movimientos en zigzag. Los pendones y a veces varillas de coco, las fundas de colmado, la cola de tela de mosquitero (que debe ser bien larga para que no le dé “la culebrilla”, “la cule” o “la culelé”) y el hilo de nylon o gangorra suelen conformar esta frágil pero inteligente obra de ingeniería aerodinámica.

La observo mientras mis pensamientos vuelan igual que ella… Qué ironía… Vuela al viento libre pero está al mismo tiempo sujeta…

¡Cuídate chichiguita de funda azul y blanca! Ahí se acerca la chichigua negra con un aditamento que a ti te falta, en su cola, varias hojas de “gillette” partidas a la mitad, quítate chichiguita que aquél capitán quiere “lagiar” y tu hilo quiere cortar… ¡Cuídateeeeeeee…!

Después de un rato, de tanto lagiar y lagiar, vence el otro capitán y luego se te vió alejar, lentamente alejar…

Te fuiste en banda, linda chichiguita de funda azul y blanca... ¿Quién diría que finalmente al ser libre morirías?

Caíste lentamente… lentamente y al final dejaste de volar y en un alambre de Edesur fuiste a parar…

3 comentarios:

Will dijo...

definitivamente no puedo contigo....realmente son susurros..lo mio es dia a dia, y hago mis disparates poeticos, tipo juan luis..jajjaj...
pa lante mi estimada..me gusto mucho esta chichigua...
P.D. : nunca pude volar una....:(

alfonso dijo...

ten cuidado con un corrientazo

Rosannita dijo...

jajajajajaja