jueves, 20 de abril de 2006

CRONICA: POR POCO Y ME ROBAN EL JEEPE (I).

Mi suegra vive en una zona que en los últimos 10 años se ha tornado eminentemente comercial. Todas las casas de la cuadra donde vive se han ido convirtiendo en mueblerías, supermercados, farmacias, tiendas de ropa etc. Su casa es la única que queda en varias cuadras de la avenida, todo lo demás son negocios.

Dichos cambios han ubicado la casa de mi suegra como un blanco fácil para la mira de los ladrones del área. En los días en que me casé, dejo mi jeep (un Suzuki del año 1) en el lado afuera de la marquesina de mi suegra, dentro del jeepe habían unos regalos que había ido a buscar de mi lista de bodas. Aún no he dicho que la casa de mi suegra es bastante grande y que cuando uno se encuentra en la cocina o en las habitaciones, difícilmente se dé cuenta de lo que pasa afuera.

Ese día cuando salgo me encuentro con que al jeep le rompieron un cristal, abrieron la puerta y me llevaron lo que más rápido pudieron agarrar (un canasto con varios electrodomésticos aún envueltos en papel de regalo). Poco tiempo después le abrieron el carro a mi suegra y le llevaron varias cosas del baúl. Tampoco he dicho que tiempo después se metieron en la casa y se llevaron dinero en efectivo (dólares, pesos), joyas, cámara digital… cosas pequeñas y de valor.

No ha valido decirle a mi suegra que busque un lugar más pequeño para ella y mi cuñada, algo más seguro para las dos.

El fin es que anoche, el jeepe estacionado en el mismo lugar, mi suegra viene llegando a la casa y encuentra un sujeto al lado de la puerta del conductor. Lo ve con ropa ancha, por un momento piensa que era mi hermano y le dice: “¿qué tu haces ahí?”. Para su sorpresa no era mi hermano, era un ladrón que tenía una gran tijera y había roto el llavín pero no había podido abrir el vehículo.

El tipo le dice que el ladrón se acababa de ir y que él lo había espantado. Se van en discusión, se empieza a llenar la acera de vecinos y curiosos. Mi esposo, que en ese momento terminaba de trabajar odontología, sale del consultorio que se encuentra ahí mismo, ve la conmoción, ve a un tiguere discutiendo con su madre, busca su arma (porque también es Capitán de la Policía), luego se da cuenta de lo que está pasando, busca unas esposas en el vehículo, llega otro vecino también policía y entre los dos logran esposar al ladrón entre los gritos y opiniones de la concurrencia: “mátalo”, “pégale un plomazo a ese degraciao”…

Al final se lo llevan al destacamento más cercano mientras el tipo entre amenazas y quejas les repetía que no fue él, que cometían un error, que le preguntaran a fulano que él no era de ‘ná…

Llegan al destacamento y el policía de turno le dice al ladrón:”tú aquí otra vez!”. Mi esposo le explica que había tratado de abrir el vehículo. El policía le contesta que él no robaba el vehículo si no lo de adentro “pa’ metéselo de droga”.

Continuará…

1 comentario:

Will dijo...

no me cansare de decirlo...a los ladrones, delincuentes, atracadores, y todo lo que agrupe a estos...hay que cortales los granos...si los granos o darle un tiro y tirarlo donde lo encuentre la policia y digan que si lo hubiesen dejado preso no le pasa. Porque ese que uds. agarraron hace rato que anda
suelto...