miércoles, 12 de abril de 2006

Adios Ramón...

Por: Sylvana Marte.
Columna Refugio, Sección La Vida, Periódico Listín Diario, 4 de abril, 2006.
(En memoria de mi querido primo Ramón Alberto Guzmán… Paz a sus restos).


Cuando conocí a Ramón, a mis 17 años, creí haber encontrado el amor de mi vida. Un muchacho joven, atractivo, con proyectos, lleno de amigos, familiares muy queridos e incluso una vida muy activa dentro de la iglesia de su comunidad.

Cualquiera quería ser como él, más aún cuando de negocios se trataba, todo lo hacía con una tremenda agilidad. Fue por esa razón que mi hermano (Juan José) desde que lo conoció, no dudó contratarlo en su negocio.

El tiempo pasó y como todo pasa, nuestra relación no duró más de tres meses, se diluyó. No volví a saber más de él. Uno de estos días alguien me dice que Ramón ha estado enfermo y luego me comenta que había muerto. Él ha pasado a otra dimensión, a otro estado más allá de lo físico, pero lo más importante es que para las personas más cercanas él será eterno.

De eso se trata la vida: “vivir para vivir” y como dice Alberto Cortés “No somos libres más que por amor. Libres y eternos más que por amor. No vale nada si no es por amor… la vida”. Y es así como la gente aparece un día en nuestra vida y luego un día no está.

Pienso que si nacer, reproducirse y morir es algo tan natural ¿por qué nos resistimos tanto a la muerte? Entonces llega el momento de reflexionar. Y aprender que es necesario dejar ir a los que se han ido, a los que tienen que irse o dejarnos ir nosotros si nos tenemos que marchar en algún momento. Nada está en nuestras manos, todo tiene su curso y todo pasa.

Pero lo mejor de estar vivo es que tenemos la oportunidad de demostrarles a los demás nuestros sentimientos más hermosos y profundos, porque un día no estarán o más bien nosotros no estaremos.

Piense cuántas veces les hemos dicho “te quiero”, “te amo”, “te necesito” a quienes están a nuestro alrededor. Piense cuánto tiempo saca usted para la gente que ama. Es más, piense qué hace usted para “vivir”. Nos envolvemos en el trabajo, en los estudios, en los problemas y conflictos de la rutina, sin notar que son pequeñeces cuando de vivir se trata. “Todos los días traen su afán”. Pero preocúpese más por vivir, especialmente en armonía con los demás.

Ahora Ramón se ha ido físicamente pero ojalá que en cada una de las personas que estuvieron en su vida haya dejado una importante herencia. Pienso que estar vivo es la oportunidad de ser grandes personas y dejar un legado a los que nos acompañan en la tarea de vivir… Preocúpese por dejar usted el suyo. Y, por si acaso: mami te amo…

2 comentarios:

Will dijo...
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Will dijo...

hay que vivir a toda intensidad, pero al mismo tiempo a parte de disfrutar los placeres de la vida, es importante estar feliz con uno mismo, porque de nada vale alegrar a los demas, si tu no lo estas tu mismo...

biennn!